
La tormenta acecha mi cuarto,
las infestas palomas se posan en mi lecho,
y yo, abatido, sueño en mi muerte en una tarde de verano.
Breve óleo de un suicidio
Sus pies colgaban por fuera de una ventana de un noveno piso. Miraba a la oscuridad y pensaba en la crueldad de éste mundo. Un acerbado mundo de cuitas. Y gentes... gentes pérfidas que emponzoñaban el aire con su protervia.
Y allí...observando lo vacuo de la calle, saltó.
Él la miraba; nervioso. Rozaba la blancura de su piel desnuda, penetraba entre las olas de su pelo. Ella le miraba; tranquila. Con sus labios empapados en miel, llenaba de algazaras su yerma alma.
Se amaban.
Vagabundeando el uno en la esencia del otro, se fundieron en una quimera común. Descubrieron parajes insondables, donde corrieron y danzaron, en el éxtasis de sus cuerpos.
Ya, llegado el alba, acurrucados, ella le buscó la mirada y en el cuello le susurró un te quiero. Él, con una caricia sobre sus pechos, le aseveró la libertad.
Caía; deprisa; pocos metros faltaban para lograr su añorada muerte. Y entonces... un leve reír arañó su efigie.
1 comentario:
Bueno, sólo un par de cosas:
1. Tus fotos son un poco morbosas.
2. Tus escritos son también morbosos.
3. Estás salido, pero lo disimulas muy bien a la hora de escribir.
4. Me has puesto muy cachondo cuando me has estado tocando al lado de la fuente ;-) ¡GUAPO!
5. Yo sí que estoy salido y no lo disimulo de ninguna manera xD
Tras estos puntos de coña, me despido sin nada más que decir, excepto que si te quieres cortar las venas para suicidarte, mejor córtatelas a la larga, que es más difícil coserlas.
¡Hasta más ver!
P.D.¿Se sabe algo del sábado, o al final no se hace na?
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