lunes, 30 de abril de 2007




Nada es más mezquino que la sinceridad. Cada partícula que se desintegra, eón tras eón, supera con creces cualquier acto humano.
No creo en trincheras ni revoluciones, paz ni guerra; el único arma que se sostiene entre las aguas del mar es nuestra propia infelicidad.

INEXPRESIÓN DEL ROSTRO HUMANO

En las ciénagas de tu corazón,

lóbrego e impasible,

renace, penetrante,

los germanos que fueron subyugados.

Tu palabra, sencilla y asesina,

acusadora de toda cordura amorosa,

dispara abejas

contra el alma que te fue regalada.

Cantas la canción de tus sesos:

“Lirios de gota de lluvia, ángel sobre mí,

¿para qué os quiero?

soy libre, libre para vivir”.

Tus pies, fríos como el odio,

caminan, ven paisajes;

lugares insondables que perecen bajo piel.

No hay dios, no hay nada;

sólo tú.

Libre.

LIBRE.

Cantas la canción de tus sesos:

“Lirios de gota de lluvia, ángel sobre mí,

¿para qué os quiero?

soy libre, libre para vivir”.

Tú, sabedora de todas las leyes,

inexpresión del rostro humano,

carente de todo.

No me hables de amor,

no me hables de verdades,

que aún no te das cuenta

de que mil ofrendas, mil viajes,

¡MIL LIBERTADES!,

son sólo vacuidad frente a mí.

Que yo te juré eternidad

y un mundo nuevo para vivir.




sábado, 28 de abril de 2007


Comprendo tu tristeza, tus miedos, tus reproches. Yo lo comprendo todo.
Mira a la ventana, joven maestro de la ironía, que en este mundo atestado de hipocresía, de intolerancia, de sueños rotos, aún queda un breve aliento de razón.

A ti y para ti. Por estar, por ser, por creer en ELLA y a ratos en mí.

PUÑALES EN LA GARGANTA

Cuéntame que anoche

vendiste tu sexo

a los hombres de las calles miserables.

Cuéntame que robaste

las alas de los ángeles

que tu vientre araron.

Cuéntame que despedazaste

las aguas del río

que te vio nacer.

Cuéntamelo todo.

Así podré clavarme un puñal en la garganta

para sangrar inmensidades.

Haz estallar en mil hojas

las ciudades orientales

que ayer declinaron.

Haz rajar el gaznate

de los indios

de los que te despojaste

Haz que los suspiros

repriman el llanto

de los dioses.

Hazlo todo.

Así podré clavarme un puñal en la garganta

para sangrar inmensidades.

Impón el canto

del papel en blanco

que ayer humeaba.

Impón cuchillas de celofán

ausentes de todo

entre vanidades.

Impón troncos mutilados

en el suelo

de la tierra mojada.

Imponlo todo.

Así podré clavarme un puñal en la garganta

para sangrar inmensidades.

…Mátame…

Si tienes aún fuerzas para remar…

martes, 24 de abril de 2007



No se ría. Mantenga la calma. Se que es difícil pero inténtelo.

Ante usted y para usted, le muestro este escaso articulillo, en primicia, sobre un tema interesantísimo (no se vaya a reír que va usted muy bien): el Foro Romano.

Si la suerte acompaña (que sin ser engreído se que acompañará porque para algo me lo encargaron a mí directamente) verá la luz, esta amalgama de palabras, el mes que viene en la revista Alcazaba (una publicación más; la décima) a pesar de que la temática no acompaña ni tampoco la jodida extensión ( que en este artículo no ha podido ser menos). En fin, ahí va.


Hace ya algunos años, la profesora de latín nos mostraba la singularidad de la planificación urbanística de la antigua Roma: un trazado rectangular y cuadriculado, con series de calles que se cruzaban perpendicularmente formando una red viaria dominada por la simetría. Y en el centro de toda esta parafernalia, en el corazón mismo de la ciudad, el Foro.

Cualquier historiador, por mediocre que pueda ser, podría detallarnos con cierta precisión todo lo que componía el foro aunque nadie sería capaz de revelarnos qué se sentía al estar allí, los olores, los colores que predominaban ante los sentidos de los ciudadanos romanos.

Los negocios, las administraciones jurídicas, los templos religiosos, la prostitución, los comercios… y quién sabe si también nos encontraríamos al mismísimo César al caminar por sus calles. Nadie nos lo pude asegurar.

Aún así, Roma nos ofrece un recuerdo magnífico de todo lo que fue aquella clásica ciudad: la Curia Hostilia (sede del Senado), el Arco de Tito con sus relieves que nos apuntan a una lejana victoria contra rebeldes judíos, el Arco de Septimio Severo, una gran cantidad de templos dedicados a sus dioses ( Júpiter, Saturno, Vesta), la Regia (sede del colegio de pontífices)…y cruzando el Foro Romano, la Vía Sacra, que llega hasta el imponente Coliseo.

Una soberbia urbe que mantiene viva, tras largos siglos, la llama de lo que un día fue. Y desde su centro neurálgico, entre modernos spots publicitarios y restaurantes atestados de espaguetis y pizzas, la fuerza del imperio. El Imperio Romano.


jueves, 19 de abril de 2007


Para ti, maldito bastardo. Para ti, que me sonríes aún estando muerto.


Mosaico de una muchacha de rostro pálido

Cuando resucité de aquel letargo mi lecho sentíase henchido de sudores; mis pies, desnudos, se posaron sobre la alfombra de aquella execrable habitación dirigiéndose hacia una añeja ventana que tiritaba de terror. Observando a través de ella, a través de la nebulosa que embriagaba aquella nonada mañana… la vi… desorganizando la parquedad que pertinazmente había logrado con el transcurso de los años.
Ataviada con un largo manto negro, caminaba meditabunda; la galena aullaba de furia; y yo, con mi mezquino atuendo, rebosando lágrimas en mi alma, loco, muerto, eufórico…sangrando tristezas, salí a su búsqueda.
Logré aprehenderla del brazo izquierdo y… lentamente… muy lentamente… como si el temor de una arcana alevosía llamara a su puerta… se giró, dándose la vuelta. Mi funesta mirada se tropezó con la suya; sus ojos, grises azulados, ajaron mi alma de una sola cuchillada, haciéndome recordar la ignominia de mi pasado; su efigie reflejaba la palidez que incluso en su juventud había poblado toda su dermis… una palidez que mostraba que aún seguía teniendo el rostro más tétrico de la ciudad.

- No hay nada de lo que arrepentirse, mi amor- dijo, suavemente, como una diminuta ventisca que acariciaba mis labios- El tiempo cubre de escarcha los antiguos errores. Ya todo carece de importancia. Volvemos a encontrarnos. Solos. Tú y yo.

Iracundo frente a ella, sus ojos continuaban arrasando los míos, abatiéndome, enterrándome en la más absoluta pusilanimidad. Mis cuerdas vocales se resquebrajaron ante sus palabras, la imposibilidad de su presencia derrumbaba toda probabilidad de sosiego.
Su piel, pálida, guardaba todavía aquellos años de la “vie Bohème” que compartimos en las aceras del arcaico Londres. ¡Dios! por qué ahora… ahora que la había olvidado… ahora que mi amor hacia ella se había eclipsado… por qué ahora vuelve, extirpándome el corazón, de nuevo, para hacerlo suyo.
Una sequedad interna colmaba mi ser y así, silencioso e inconsciente de todos mis actos, tomé su mano y comenzamos a caminar… Las calles y las horas corrían velozmente tras nuestros pasos mientras nuestros pensamientos se clavaban en las losas del suelo londines.
El crepúsculo sucumbió, noqueándonos sobre una estigia calzada donde sentados, el vino, comprado en una añeja taberna, corrompía nuestras gargantas y allí… allí… absortó y tiznado por el alcohol, mi mano se deslizó entre sus piernas, sinuosamente, mis labios descansaron sobre sus pechos, violentamente, y así… extasiados por la lujuria y por la impúdica libertad que produce la embriaguez, me observé arrancándole su incólume flor.
Vencidos y deshidratados por nuestra sexualidad, tendidos, desalmados, el sueño, enfurecido, triunfó.
Sólo recuerdo que mis sueños eran invadidos por extrañas formas carentes de significación. Fuertes colores, rojos cobrizos…mil tonalidades rojizas. Todo era rojo.

Finalmente y empapado de sudor, un día más como tantos, desperté. El amanecer poseía un cierto símil con el día anterior, teñida de un densa capa de niebla; la calle exhalaba un tartáreo hedor que me producían unas nauseas agonizantes. Sintiéndome desposeído de este mísero mundo decidí o quizás fue un acto reflejo, quien sabe, mirar de soslayo a mi amada… Había desaparecido. Su cuerpo se había desvanecido, sus labios, su vientre, todo… tan sólo algo que no recordaba se sostenía sobre el suelo…
¡Ay! se que me tomaran por loco pero allí tendido lo único que se encontraba era un esqueleto, el cual era el verdadero artífice de aquel pérfido olor. Cerré los ojos, creyendo que todo era una trágica pesadilla. Los cerré más y más fuerte. Retomé la acción de abrirlos y volví a mirar… el cadáver putrefacto seguía a mi lado… volví a cerrar los ojos y entonces recordé, espantado por mi mismo, que allí yacía el cuerpo de mi prometida, esquelético, cadavérico, ruin…
¡Ah! No entiendo porque les dije que me tomarían por loco cuando lo cierto es que tan sólo un verdadero loco, como yo, volvería a buscar el cadáver de una mujer que depositó, diez años atrás, en una obscura callejuela del fatal Londres.

miércoles, 18 de abril de 2007


Salta en el desierto un veneno parlante. Habla, tú respondes.


TU (OU UN POÈME DANS UNE PROSE SURRÉALISTE ENTRE DEUX SOUPIRS)

TÚ (O POEMA EN PROSA SURREALISTA ENTRE DOS SUSPIROS)

QUINZE ANS: une place du deux mai: UNE ABSTRACTION

Les Sourires dans l'agonie des drogues. Un alcool et une folie dans une nuit d'hiver. Un feu et des chants. Une angoisse réprimée. Tard. Des cris. Mourir à Madrid.
Dans le coucher des dieux païens aucuns ils dansaient entre cannabis et des massues au vent, en grattant la luxure de "je tu veux". Je ne crois pas en vérités. Cela était vrai.
Des chaînes. Punk. Des plaques de Mercedes volées. Rastas. Piercings.
Des vérités incertaines : Sentir que tu vas n'est pas de sentir, on est de mentir.

Il n'y avait rien.
Une exclusivité ?
Tu taches d'un carmin tachées de noir du café du petit déjeuner.





(QUINCE AÑOS: Dos de Mayo: ABSTRACCIÓN

Sonrisas en la agonía de las drogas. Alcohol y locura en una noche de invierno. Fuego y cantos. Angustia reprimida. Tarde. Gritos.
Morir en Madrid.
En el ocaso de los dioses paganos algunos danzaban entre cannabis y mazas al viento, raspando la lujuria del “te quiero”.
No creo en verdades. Aquello era Verdad.
Cadenas. Punk. Chapas de Mercedes robadas. Rastas. Piercings.
Verdades inciertas: Sentir que sientes no es sentir, es mentir.

No había nada.
¿Exclusividad?
Manchas de betún tiznadas del café del desayuno.)




VINGT-ET-UN ANS : près de la place le deux mai : UNE AVERSION AMOUREUSE

Un chapeau ridicule. Un rire ivre. Un doigt dans la joue : un baiser. Donne-moi un dé à coudre. Je préfère être comme Peter Pan. Wendy. Peut-être je préfère te voir comme Sainte Thérèse de Jesús. Qui est-ce qui sait. Il est possible que si tu étais elle je cagaría chez le Dieu devant ton visage, il te cracherait, il te frapperait … le Dieu n'existe pas pourquoi tant de violence ?

Cette nuit je n'ai pas rêvé de tes caresses dans mon visage. Je n'ai pas dormi. Cependant, la nuit passe à ton côté, Wendy. Des iris sauvages, une fleur de lion.
Une sainte Thérèse.
La Pasionaria ?



(VEINTIUN AÑOS: cerca del Dos de Mayo: AVERSIÓN ENAMORADA

Sombrero ridículo. Risa embriagada. Un dedo en la mejilla: un beso. Dame un dedal. Prefiero ser como Peter Pan. Se Wendy.
Quizás prefiero verte como Santa Teresa de Jesús. Quién sabe. Puede que si fueras ella me cagaría en Dios delante de tu cara, te escupiría, te golpearía…
Dios no existe (o sí) ¿por qué tanta violencia?

Esta noche no soñé con tus caricias en mi rostro. No dormí. Sin embargo, pase la noche a tu lado, Wendy. Lirios salvajes, flor de león.
Santa Teresa.
¿La Pasionaria?)

UNE CONCUPISCENCE TRANSFÉRÉE : près de l'inconsistance : TU

Je vomis sur les colombes,
des nuits étoilées,
des océans orgásmicos,
suicidaires du romantisme.

Je nourris la misère,
la mort sans discours,
des capotes anglaises exténuées,
mon sexe et ta langue.

Tu emportes de la main l'enfance enveloppée de larmes. Les poitrines oubliées. Le clitoris trahi par mille mains. Une cocaïne dans tes mots. Un héroïne dans mes oreilles.

Un rhum, un rhum, un rhum, une tequila, un rock and roll … : tu!

Les culottes ensangrentadas (huit mille deux cent cinquante-trois découragement), le poil(cheveux) au vent, au vent: au Vent! Un monde dans chaque sourcil, l'expiré entre mes jambes. L'embrassade à la nostalgie de tes grilles, de l'intelectualismo démoli par ton unexpressivité.

Un rhum, un rhum, un rhum, une tequila, un rock and roll … : tu!



(CONCUPISCENCIA TRANSFERIDA: junto a la vacuidad: TÚ

Vomito sobre las palomas,
noches estrelladas,
océanos orgásmicos,
suicidas del romanticismo.

Acaricio la miseria,
la muerte sin discurso,
condones consumidos,
mi sexo y tu lengua.

Llevas de la mano la niñez envuelta en lágrimas. Los pechos olvidados. El clítoris traicionado por mil manos. Cocaína en tus palabras. Heroína en mis oídos.

Ron, ron, ron, tequila, rock and roll… ¡Tú!

Las bragas ensangrentadas (ocho mil doscientos cincuenta y tres desalientos), el pelo al viento, al viento, ¡Al Vent! Un mundo en cada ceja, lo expirado entre mis piernas. El abrazo a la nostalgia de tus rejas, el intelectualismo derrocado por tu inexpresividad.

Ron, ron, ron, tequila, rock and roll… ¡Tú!)




martes, 17 de abril de 2007


Imagina que estas sin estar. Que despiertas sin despertar. Que duermes sin dormir.

Poco queda que contar. Atajar los caminos y reptar por los ríos.

Nada hay más increíble que nuestra propia credulidad.



ALCOBA


Cerró la mirada hedónica. Dos gotas de lluvia cegaban la alfombra de su cuarto, angustiada, iracunda (todo; para ella), empapada por el breve rocío desprendido a través de los pétalos de su flor (agraciada, aselvática).
El pequeño cervatillo revoloteaba entre las ruinas de las sábanas, inundadas, inadaptadas entre montañas. Un averno celestial en el septentrional lago de la agonía.
Océanos salvajes. Candente lava. Sobre la alfombra.

Los pelos enlanados recogían las bagatelas lujuriosas. Irradiante, ella, Alfombra, sonreía entre el triste crujir del sexo humano. Observaba. Una copula intranscendental. Como tantas otras acaecidas sobre el anciano colchón. Destellos cacofónicos.
Segundos:::::::::: Fuera.

Agotado sobre la vacuidad noctámbula, gemía mundanamente ante el bullicio de sus muelles. Cansado Colchón, vetusto Colchón. La supresión de la vida sobreviene a través del monótono peso de los años y de los hombres. Un cambio exigía años atrás. Otra piel, joven, femenina, felina que arrastrase sus nalgas sobre él. El tiempo apremia.
In nomine patris et…

Las lagrimas algodonadas. Abrazo pasional. Sábana enamorada. Semen mezclado con la supervivencia innecesaria de lo inmaterial. Odio administrado tras hartas horas de tortura. Su amado en agonía. Ella vestida de luto. Asesinos hombres. Bastarda fidelidad del macho.
<>

Agrietada por la absurda testarudez, Pared crepitaba. Gotelé derrocado por el amarillento ambiente. Nada perdura salvo el deseo; deseo de rencor, de venganza. Apuñalar con mil brochas de acero los inmundos cuellos humanos
Preparados. Apunten::::::…

Tendidos sobre el colchón, arropados por las sábanas. Los ojos sobre la pared, zapatillas sobre la alfombra beige.
Veinticinco años
Fidelidad, Respeto, Amor.
Verdugos de su entorno.
Hipócritas del amor.