¿Quién es capaz de relatar en tan sólo 615 palabras un año estudiantil/universitario/de futuros trabajadores sociales? La respuesta es fácil: Ohkan.
Yo, siendo más humilde pero también con cierto aire de envidia me dispongo a realizar ( no igualar ni en palabras ni en profundidad) la hazaña cometida por mi amiguito de los ojos de ángel.
Allá voy:
Día 1 (2 de octubre de 2006):
el aire de septiembre brotaba agobiante entre las colinas del valle de Somosaguas. Los jóvenes iban y venían. Sonrientes algunos, melancólicos los novatos. Entre los últimos se hallaba el servidor que ahora escribe. La primera clase: interculturalidad. Una mujer con el cabello alborotado, quizás por la locura que puebla su mente o quizás por desconocimiento del maravilloso invento llamado peine, nos daba la bienvenida a aquellos novatos que nos mirabamos de soslayo buscando una complicidad que en ese momento, evidentemente, lejos estaba de surgir. Acabada la clase me dirigí a las escaleras de la calle a comer mi sandwich. Frente a mi, un joven con barba de cinco días miraba al suelo: Rodrigo (burgales de sentimiento, gay en sus ratos libres y buena persona cuando nadie le mira). En ese momento pensé "este debe ser majo, debería acercarme a él y hablar un rato que para algo somos compañeros de clase". Naturalmente, seguí comiendo y desistí de mi intención de hablarle. Más tarde llegaríamos a ser del mismo grupo de amigos.
Las horas pasaban ( y así las clases) y yo (para empezar bien el año) no fuí a derecho y sí a la cafeteria con Aianara y sus amigos. En la hora siguiente, tuve que pedir las notas que habían tomado en la clase de derecho: mi primer contacto humano, Aleida ( más loca que una cabra, liante, da consejos de los que no se debe fiar nadie pero una persona que te quiere y que a pesar de su locura actúa de buen corazón).
El día acabó y dios!!!! que largo fue!!!!!.
Día 2 (3 de octubre de 2006):
las cosas empezaban mejor que el día anterior: Aleida me decía que me sentase con ella en la primera fila y Agustín me hablaba (ahí estaba yo hablando sobre nada con gente de mi edad). Parecía que todo iba bien pero lo bueno siempre acaba. El fin se llamaba Juan David (más raro que un perro verde, a veces sumamente pesado pero en el fondo una gran persona que se preocupa por todos). Él me miró fijamente mientras hablaba con Agustín y me dijo "me suena tu cara", yo pensé "Dios, es el bartolo, tiene la misma cara que cuando era pequeño, por dios que no me reconozca", y entonces dijo " Si tu eres Bobis", "Mierda, ya me ha reconocido, por qué todo me pasa a mi" pensé. Realmente no fue para tanto porque después de ese encontronazo inesperado no me hizo mucho caso lo cual agradecí aunque ahora (aunque algunos dirán que estoy loco) agradezco que las cosas cambiasen.
El día se acabó y poco más hay que contar.
Los días posteriores y el resumen del resto del curso:
Las cosas poco a poco van variando y realmente llega un punto en que no sabes como conoces a la gente y aún menos que es lo que hace que te acabes juntando con una gente y no con otra. Un asunto extraño. De repente un día me vi juntando con Tamara ( qué buena está y seguro que es una chica muy curiosa, pensé), Soraya (no paraba de hablar) , Nacho (no paraba de callar), Juan David (no paraba de decir tonterias), Aleida (no paraba de estar tan loca), Rodrigo y Cristina (¡menudos golfillos!), Josefina (una argentina que tiene mucho que decir) y Carol (puro carácter pero a pesar de eso un verdadero sol). Las tardes pasaban (sobre todo con los primeros mencionados) entre cocacolas, mis tes americanos, las cervezas de Rodri y algún porrillo de vez en cuando. Al final entre fiestas, risas, horas eternas en la sala de al lado de la cafetería, esos compañeros de facultad se han convertido en algo más que en compañeros y alguna en algo más que en un amiga.
A pesar de las movidas que he pasado ultimamente, el balance sólo puede ser de maravilloso y inolvidable.
Gracias a todos por ser como sois, gracias desde el corazón
David
2 comentarios:
Estaba escribiéndote un buen comentario, con mucha literatura, pero con poca miga y poco sentido; y tras unas 800 palabras he decidido borrarlo y empezar otra vez desde el principio.
Esto ya lo he dicho muchas veces, pero para mí éste ha sido el mejor de los últimos años de mi vida, y eso no ha sido gracias a nada salvo a vosotros.
Y ya haciendo el comentario un poco más personal, quiero que sepas que me alegro muchísimo de haberte conocido, que eres un tío genial, y uno de los muy pocos tíos con los que he conseguido entablar una buena relación de amistad.
A pesar de nuestros "más" y nuestros "menos", sabes que me tienes aquí siempre que lo necesites, para lo que sea. Y si no lo sabes quiero que lo sepas: en la uni he conocido a mucha gente, pero que realmente signifiquen algo importante para mí no necesito más de una mano para contarlos; y tú eres uno de esos dedos que se levanta a la hora de enumerarlos. Y espero que dentro de varios años, cuando me ponga a pensar cuántos amigos de verdad tengo, sigas siendo uno de ellos.
Gracias por haberte dejado conocer; y por haberte molestado en conocerme.
Un abrazo empapado en llanto.
Ohkan.
P.D. Acepto que tengas "cierto aire de envidia", puesto que yo te he envidiado mucho más de lo que imaginas este año. Pero lo de "amiguito de los ojos de ángel" suena demasiado gay hasta para mí... ¿no crees?
¿¿Por qué se me quedan tan abajo las posdatas?? :S
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